Presidir Europa con churras, merinas y lo que quepa

Este artículo iba a ser publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife del 2 de marzo de 2010. Cambios en la dirección del periódico dejan su publicación y la de los sucesivos en standby hasta nuevo aviso. A pesar de que nos gustaría seguir colaborando con Erick Canino y el equipo que ha montado en el último año de momento no sabemos si esto será posible. Desde aquí queremos agradecer a Mourtauck y a Erick su amable invitación a participar en estos 14 artículos que hemos publicado semanalmente hasta la fecha. La imagen que la ilustra es, como de costumbre, del gran Óscar González, Nino.
El ejecutivo español se luce ante el Consejo de Europa con una nota que equipara la vulneración de la propiedad intelectual con la pedofilia y el racismo.
Para España ostentar la presidencia de la Unión Europea significa que, hasta el 30 de junio de este año de nuestro Señor, los representantes patrios en el Consejo y sus órganos subsidiarios (comités y grupos de trabajo) son los responsables de fijar el orden del día y de presidir las aproximadamente 3.000 reuniones que tendrán lugar en Bruselas y Luxemburgo, y las 300 que se celebran en España. Un gran encargo que, como pueden suponer, multiplica la repercusión de cada gesto, cada palabra, cada mirada y cada silencio de complicidad, respecto a casi cualquier materia de debate político. Y obviamente, de forma simétrica, también encierra la posibilidad de hacer el ridículo de forma internacional, y nos permite gritar a los cuatro vientos nuestra inoperancia, ignorancia o insensatez sobre cualquier asunto. Ya se lo dijo el Tío Ben al hombre araña: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Saber estar a la altura de las circunstancias, esa rara virtud de los políticos de nuestros tiempos, no es exactamente lo que demostramos el pasado 19 de febrero, cuando el Gobierno español equiparó nada menos que la vulneración de la propiedad intelectual con cuestiones tan graves como la pedofilia o la propaganda fundamentalista y xenófoba. El polémico y desafortunado documento, se titulaba ¿Cómo combatir las violaciones de la propiedad intelectual y los contenidos xenófobos y racistas y de pornografía infantil en Internet? Lo que viene a ser mezclar en un mismo saco, churras y merinas con chernes, abades y pámpanos, bajo una falsa y pretendida apariencia de preocupación y coherencia. Esa fórmula de expresar opiniones de forma completamente indocumentada, que a veces funciona a nivel nacional porque la oposición tampoco tiene una propuesta definida, a nivel europeo es extremadamente grave para nuestra imagen. Por un lado porque dejamos claro que nuestra idea de Internet es apocalíptica, tergiversadora y tristemente limitada. Por otro porque el encargado de escribir un documento así no tiene absolutamente a nadie que le corrija, o peor aún, quien debe corregirle está de acuerdo con semejante memez.
En respuesta a este sancocho, la “Red SOStenible” creada en respuesta al Anteproyecto de ley de Economía Sostenible –del que ya nos hemos ocupado en otros artículos-, publicó un comunicado el pasado día 25 de febrero, que suscribo y en el que se puede leer que “El documento ha provocado indignación dentro del Consejo por su claro cariz propagandista y por el evidente intento de justificar a nivel europeo, a través de la burda criminalización, las operaciones de apoyo incondicional a los lobbies de la industria cultural que España quiere llevar a cabo dentro de su territorio a través de la DF1 de la LES.”
A pesar de que nuestro Gobierno ha demostrado una afinidad obscena con los grupos de presión de la cultura, afortunadamente en Europa tienen claro que la fórmula española de las sociedades de gestión de los derechos de autor y sus maniobras torticeras no son un modelo a seguir. Lo que no está tan claro es si como europeos, a pesar de la vergonzante nota española, podremos evitar sucumbir a los lobbies norteamericanos y su Informe 306, que nos cuelgan la etiqueta de pirata a toda la sociedad española. El objetivo es seguir presionando a favor de unas leyes de copyright hechas a la medida de su industria pero muy alejadas de los intereses tanto de los creadores europeos como de sus ciudadanos. Como dijo Pitágoras, “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.
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La insoportable neutralidad de la red

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 23 de febrero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
La neutralidad de la red comienza a sufrir ataques desde varios frentes. El valor de los contenidos y de la innovación se supeditan a los intereses económicos de los proveedores de acceso.
Los cortes de luz que sufrimos en Tenerife la semana pasada fueron provocados por varios temporales, que afortunadamente han encendido nuestras alertas naranjas -amén de provocar cuantiosos daños materiales- y lamentablemente han causado decenas de muertos en Madeira. Según el proveedor eléctrico los motivos de dichos cortes han sido varios, pero el principal es que las instalaciones de Unelco se han visto anegadas por el agua. Ahora imaginemos que los cortes de luz no fueran provocados por una fuerza de causa mayor como las borrascas, sino por el interés comercial de la compañía eléctrica. Por ejemplo, porque unos clientes con los que tiene suscritos contratos le resultan más interesantes que otros, y ello le obliga arbitrariamente a desabastecer de luz a unos mientras que premia a otros. ¿Qué clase de reacción tendríamos si esto fuera así? ¿Nos sentiríamos manipulados? ¿Protestaríamos?
A otra escala y en el ámbito de las telecomunicaciones, pero con las mismas repercusiones sobre los derechos de los ciudadanos, esto es exactamente lo que comienza a proponer la compañía Telefónica para nuestro país. Hace unas semanas su presidente César Alierta declaraba sin ningún recato que "los buscadores de Internet utilizan nuestra red sin pagarnos nada. Y es evidente que eso no puede seguir (...) Eso va a cambiar". Cuando dice nuestra red se refiere a la de Telefónica, olvidando que esa red, el antiguo monopolio, la hemos pagado todos los españoles con nuestros impuestos, vía subvenciones y facultades otorgadas al operador dominante, y a cambio de sus facturas abusivas y desproporcionadas para el servicio que prestan, a la cola de Europa en su oferta de calidad (velocidad de red) -precio. Y encima a nuestro ministro de industria la idea le parece interesante.
Esta propuesta indecente y demagógica, se hace saltándose un principio básico para el funcionamiento hasta ahora de Internet, el principio de neutralidad de la red, que promulga que toda información que circule por ella debe ser tratada por igual, independientemente de su origen, destino y contenido. De acuerdo con este principio la red debería estar libre de restricciones para asegurar la libertad de los usuarios. En palabras de Vint Cerf, co-inventor del Protocolo de Internet, "Internet fue diseñada sin ningún guardián sobre nuevos contenidos o servicios. Una suave pero aplicable regla de neutralidad de red es necesaria para que Internet continúe creciendo".
Volviendo al símil de la red eléctrica, ¿imaginan una red que solo nos permitiera afeitarnos con maquinillas Phillips o calentar la sopa con microondas Saivo? Si la red de Internet no es neutral acabaremos utilizando los servicios y consumiendo los contenidos que le interesan comercialmente al proveedor de servicios de Internet de turno, en este caso Telefónica. Por ejemplo, si Telefónica desarrollara un buscador propio, por malo que fuera, sería el que acabáramos utilizando. Ello porque tiene una clara capacidad de influencia en el funcionamiento de sus alternativas (Google, Bing, Yahoo, AskJeeves…) quienes podrían ver mermado, cuando no restringido, el acceso a sus servicios (lentitud, inaccesibilidad, caídas…). En definitiva, los usuarios perderemos capacidad de decisión, libertad de acceso y además se perderán los incentivos a desarrollar proyectos innovadores basados en la red, toda vez que el filtro del proveedor será quien determine qué servicios y contenidos son adecuados, competitivos o rentables.
El debate sobre la neutralidad de la red no es nuevo pero empezamos a ver posicionamientos claros de las empresas que tienen influencia en su evolución. Como siempre, el posicionamiento de los usuarios, hasta ahora sumisos y pasivos, seguramente será clave para evitar que Internet se convierta en esa cueva de intereses e influencias que es el mundo offline. Ustedes, ¿de qué lado están?
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Absolutamente sin línea

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 16 de febrero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
El estatus de conectado o desconectado (online-offline) ha dejado de ser una capacidad exclusiva de los dispositivos electrónicos. La cuestión es si los seres humanos realmente podemos elegir .
Ustedes tienen frío, tanto frío como yo al menos. Tal vez incluso miedo pero por motivos distintos. Hay algo iracundo en la temperatura de los lugares inhóspitos. En especial si te encuentras cerca del Teide un sábado de carnaval. ¡Que empecinamiento en hacerte sentir que esa no es tu casa! Pero una vez que cruzas la frontera de la comodidad cotidiana, del chaise longue amigo, se encadenan motivos, recuerdos futuros y plagios de memorias que no puedes desatender con baúles y disfraces de otros. Al final acabas dudando con un rotundo y preciso ¿cuál es mi casa? O peor aún, ¿qué es mi casa? Reflexionaba hace poco el gran divulgador Eduard Punset con una de sus míticas sentencias: "Investigaciones científicas han demostrado que los monos cambian de opinión con facilidad. Los hombres raramente lo hacen, y sin embargo ese hecho es la base de la innovación". No sé si huir del Carnaval de Santa Cruz es una innovación pero desde luego es un cambio de opinión. Y confirmo que muy estimulante.
Así que desvarío un poco y concluyo que ser Ramsés II es complejo. Se puede proponer el puerto de Granadilla, rotondas legendarias, ecomuseos, calles de la noria y anillos insulares. Todo insolente elegido democráticamente necesita su templo de Abu Simbel. Y su pira. Pero aquí no hay ni fósforos ni cobertura para contárselo a nadie. No hay psicólogo, ni camarero, ni la madre que parió al último aguerrido cernícalo que tuvo la tentación de magullar al hombre más cercano. Lo que hay es un ladrido, una vieja melodía de Chopin y un aullido, cuyo jadeo próximo es una erosión, una versión, una falta de ortografía en mitad de un parque protegido sin vallas. Hay una piedra apoyada con un grabado del memorable ser humano que puso una encima de la otra. Hay un semáforo pintado que morirá con el viento, y una dama que lleva calabazas a su asalariado inmigrante, taciturno y sin malditas ganas de conocer los senderos que le rodean. Que nos rodean.
Llevo desde el lunes pasado cinco días conectado a tope, pendiente de los mails, de las llamadas perdidas y SMS, por ordenador, fijo, móvil y cañón, por ADSL, 3G, WIFI y seiscientos acrónimos más, para darme cuenta de que lo que preciso es esta desconexión. No por estar cerca de los agentes del SEPRONA o de ICONA -uno ya ni sabe las siglas que le protegen-, ni lejos de los Fregolinos o de las comparsas, sino simplemente dejar de estar conectado. El recóndito placer de encontrarnos offline y tal, con la soberbia que ello implica y asumo. Encontrar un momento en el que algún dispositivo declare: "Sin línea absolutamente, absolutamente sin línea". Entre la adicción y la fricción hay una delgada línea roja. Mi jornal se va, en plan despilfarrador, en buscar una forma de adivinar otros días, de caminar por los caminos y de tratar a los viandantes. Y de pronto te encuentras con una chimenea regentada por una tal Carmen en Los Partidos, con cara de Manolo García, al grito de "Canta por mí / si no estoy yo aquí" o "Tu mirada vuela. Vuela, calma, vuela. / En las calles es una flecha que alivia el tiempo de los poetas".
Las lejanas luces van decayendo, son capaces de agonizar como los quinqués, sin planes quinquenales ni estrategias de ahorro del operador mayoritario. Las luces naturales son más listas y díscolas de lo que podemos vaticinar. Y murieron antes de que las viéramos. Esa suerte tuvieron.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 6:52 p. m. under carnaval,offline,opinión,periodismo,Santa Cruz de Tenerife
Limbos mediáticos

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 9 de febrero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Los medios de comunicación atraviesan una crisis de identidad y financiera. Su falta de adaptación a la tecnología es una de las claves para entender el trance.
Tengo un buen amigo esquimal que es periodista de carrera, profesión y espíritu -no como yo, un intruso amateur-, y que se encuentra actualmente en un limbo laboral. Tu trabajo es muy bueno, le señalan, queremos contar contigo, resaltan. Pero la cosa está muy malita, no se generan ingresos por publicidad y no sabemos si te podremos mantener en la plantilla, concluyen sus empleadores. No es el único caso que conozco. Otra amiga se encuentra haciendo televisión con un contrato temporal y precario, después de haber pasado por varias redacciones de periódicos insulares y algún gabinete de prensa del Gobierno de Canarias.
El periodismo del siglo XXI -digital y tradicional- y sus modelos de negocio se encuentran también en un limbo con mucha falta de definición. La absoluta incapacidad del sector para adaptarse a la red en todos los ámbitos (identidad propia, financiación, publicidad, estructura y organización empresarial…), ha propiciado la entrada de nuevos y numerosos operadores externos que le han ido comiendo terreno. Todo ello mientras los catedráticos de comunicación discutían sobre la escasa capacidad de un medio joven como Internet para asegurar la veracidad de la información. "The times they are a changin" cantó Dylan hace ya treinta años, y nadie pareció escucharle.
La casuística nos muestra nuevos modelos que han corrido suertes dispares. Un reciente fracaso es el de Soitu, la magnífica plataforma dirigida por Gumersindo Lafuente, que vio como en 2009 la crisis mundial cortaba la financiación de su mayor accionista, el BBVA. A pesar de haber innovado en la forma de estructurar el contenido, de comunicarlo y de fidelizar a sus usuarios creando comunidad, su impaciente inversor no esperó a ver los frutos de una aventura que resultaba prometedora. Y Rupert Murdoch intentando autoexcluir los resultados de sus medios en Google, toma ya. Como no todo va a ser malo, en el lado de los triunfos podemos destacar a 20 minutos, decano de los diarios gratuitos españoles, que cumplió diez años de vida el pasado tres de febrero. Toda una hazaña para los tiempos que corren en la industria mediática.
Pero al margen de los modelos de negocio, la función pública del periodismo se cuestiona en un mundo en el que todos somos consumidores y productores de información, en el que cada ciudadano es un periodista potencial. El profesor de Harvard, Laurence Lessig, afirmaba en una reciente entrevista que "El periodismo es un bien público y necesita financiación institucional". Y además proponía la tecnología como herramienta de fiscalización política, "porque hacen una labor social. Sin los medios libres y con periodistas formados no se entiende la democracia". Yo dudo mucho que la financiación institucional fomente los medios libres, no al menos en Canarias. Quizá porque tristemente tenemos ejemplos muy cercanos que demuestran lo contrario. Respecto a los periodistas formados, hay cientos en el limbo de la precariedad, y eso con suerte.
Sospecho que a mi amigo, por muy esquimal que sea, los discursos sobre la labor democrática y de control público del periodismo le dejarán helado cuando se encuentre en el paro. Él lo que quiere es trabajar como periodista. Y dudo que se consuele con poemas como este de T.S. Eliot: "¿Dónde está la sabiduría / que se nos ha perdido en conocimiento? / ¿Dónde está el conocimiento / que se nos ha perdido en información?"
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 6:25 p. m. under Crisis Financiera,medios de comunicación,opinión,periodismo
Los límites del monopolio

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 2 de febrero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Las entidades de gestión de derechos de autor actúan como un monopolio mientras maltratan a sus usuarios y consumidores. ¿Quién es el pirata?
Me voy a atrever y aún a riesgo de ir contracorriente, en un alarde de valentía sin límites, no voy a hablar del nuevo iPad de Apple. En mi opinión estar convencido de que Internet debe ser un bien público, como la luz y el agua, debería ser el primer requisito para ser Ministro de Cultura en el siglo veintiuno. Ya veremos si también lo será en el veintidós, dependiendo de nuestra sostenibilidad. ¿Cómo vamos a desperdiciar la mejor oportunidad que ha tenido el ser humano de distribuir el conocimiento? ¿Cómo puede permanecer ajeno un gobernante al primer atisbo de democratizar las luces tras tanto tiempo de sombras?
Esto que parece muy obvio y de cajón está lejos de ser una realidad en nuestro país por muchos motivos. Entre ellos el funcionamiento arcaico de las entidades de gestión de derechos de autor, como -prepárense para la sopa de letras- AGEDI, AIE, AISGE, CEDRO, DAMA, EGEDA, VEGAP… y la omnipresente SGAE. Por si había alguna duda, un reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia, declara que éstas realizan su actividad desde una posición monopolística, lo que reduce claramente sus incentivos a operar de modo eficiente. Pero lo verdaderamente grave es que lo hacen con la connivencia de los políticos y del gobierno actual, que se ha cubierto de gloria con la Ley de Economía Sostenible, saltándose a la torera la función jurisdiccional. Como las sentencias que promulgaban los jueces no favorecían sus intereses, las entidades han presionado a la ministra Sinde para que elimine a los molestos y traicioneros tribunales. Así que al estilo deidad, gestionan derechos, regulan el sector y juzgan a los usuarios, lo que nos equipara a alguna dictadura asiática y a varias repúblicas bananeras. Sencillamente intolerable.
La semana pasada se celebró la Campus Party Brasil 2009, y entre otras perlas, me quedo con esta sentencia de Alfredo Manevy, Ministro de Cultura interino del país anfitrión: "En Brasil el 90% de la población no va a las bibliotecas, cines y teatros. Con Internet sí podrán conocer la cultura. En los últimos años se ha creado una clase media con más de 40 millones de habitantes. No los podemos traicionar cerrándoles las puertas. Esto no es un país de 40 millones de piratas, sino de gente con ganas de conocer"
En España no solo no lo tenemos así de claro, sino que estamos a años luz de tener una visión integradora, social y productiva de la tecnología, gracias al lastre ridículo de una elite seudo intelectual, que ha decidido que el comercio de sus obras está por encima del acceso universal a la cultura. Nos arrepentiremos de lo que estamos haciendo, con o sin iPad. Dejo a su criterio si somos 40 millones de piratas o gente con ganas de conocer.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 10:48 a. m. under opinión,periodismo,Propiedad Intelectual,sgae
Patadas al Huso Horario y su costumbre

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 26 de enero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Las plataformas televisivas digitales imponen la ley de sus horarios sin atender a razones. La movilización de los afectados puede ser la única medida de presión viable
Mi padre pronuncia algunos aforismos desde que tengo uso de razón, que sigue a rajatabla y defiende con vehemencia, a saber: está demostrado que el mejor helado del mundo es el de vainilla, al lado de Elvis cualquier cantante de Rock and Roll no tiene nada que hacer, y el mejor jugador de fútbol de la historia, con sobrada diferencia sobre sus conocidos perseguidores, ha sido Don Alfredo Di Estefano. En relación con el deporte rey tiene además otra máxima sobre el mejor horario para los partidos de fútbol de los domingos. Sin duda ese es el de las cinco de la tarde. Ya nos lo dijo Lorca, ¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! ?
Lamentablemente la opinión de mi padre le importa un bledo y varios pimientos a la Liga de Fútbol Profesional, a las plataformas digitales de televisión y al resto de clubes de fútbol que juegan en la máxima categoría del balompié patrio. Pero no solo la de mi padre. También la de miles de seguidores de un equipo, que se ven abocados cada domingo a comportarse como escandinavos tras el cambio climático. Es decir, a comer a una hora absurda en nuestra cultura, a soportar los rigores del calor en la grada y a hacer colas eternas en las entradas, porque obviamente todos se agolpan para llegar a última hora con el gaznate saturado. Y ello porque comprar derechos sobre unos contenidos da carta libre para pisotear los de otros.
¿Recuerdan aquel cántico que hizo famosa una campaña publicitaria de una plataforma digital? "Me gusta el fútbol, los domingos por la tarde es la mayor de mis aficiones, con las faltas y lo goles se desatan las pasiones". Puede que pronto lo cambiemos por un "Desprecio el fútbol, los domingos por la tarde es la mayor de mis obligaciones, con la solana y las prisas se desatan las arcadas".
El problema triangular es el siguiente: las plataformas de televisión digital pagan los derechos televisivos y establecen el horario, la Liga de Fútbol Profesional hace de testaferro de aquellas para que no decaiga el negocio, y finalmente los Clubs de Fútbol, que viven de esos derechos televisivos, están obligados a cumplir el horario impuesto. A todo esto se suma que el Club Deportivo Tenerife es un equipo recién ascendido a primera, y su capacidad de influencia en el teatrillo de los clubes es idéntica a la mía en la junta de accionistas del Banco Santander.
Así que las soluciones posibles son las siguientes. La primera quedarnos como estamos sin rechistar y seguir sufriendo los rigores que nos imponen las televisiones de pago. La segunda esperar a que la diplomacia del club convenza a las plataformas digitales y a la liga, algo que actualmente parece remoto e improbable. La tercera, organizarnos de la única forma rápida que podemos, por ejemplo a través de las redes sociales, y amenazar con darnos de baja en las plataformas digitales en la campaña 2010-2011, que es donde les duele. Haciendo un cálculo rápido podemos restarles hasta catorce millones de euros de facturación anual. Todo esto, claro está, suponiendo que nos mantengamos en primera.
Por último podemos aficionarnos a la ópera, como mi padre, y rezar para que a algún iluminado no le dé por comprar los derechos para retransmitirla en Australia en directo, a nuestras cuatro de la madrugada.
Ricardo Tavío Gallo
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 7:06 p. m. under Acción,fútbol,opinión,periodismo,Santa Cruz de Tenerife
Despertar al Oso Panda Dormido

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 19 de enero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Google amenaza con abandonar China tras sufrir un presunto ataque de espionaje industrial. ¿Quién necesita más a quién?
Como sabrá el lector, hace algunos años, un buen número de compañías de todo tipo de sectores y nacionalidades comenzaron a operar en China. Las negociaciones no fueron fáciles y la presión para hacer negocios con el país comunista muy grande, lo que llevó a modificar el refranero español y adaptarlo a los tiempos, del Poner una pica en Flandes al Fundar sede en Pekín.
El gigante asiático celebra olimpiadas y manufactura para todo el planeta, pero sigue entendiendo que los derechos humanos son como la lista de la compra que cuelga en mi nevera, ya la hará algún día. Realmente eso es lo de menos si desde nuestro púlpito occidental podemos tener acceso a sus esclavistas costes de mano de obra y a su mercado de cientos de millones de consumidores. La gran coartada es que el sistema de mercado les empujará tarde o temprano a la apertura mundial y a la democracia. De momento el único empujón conocido es el que le dan al Tíbet cada vez que les viene en gana.
Entre las empresas de tecnología pioneras en instalarse en Pekín, se encuentran algunas de las más conocidas de Internet (Google, Yahoo, Microsoft…) a las que el gobierno chino, celoso de lo que cuchicheen sus gobernados, puso serias cortapisas en sus buscadores. La llamada Great Firewall censura los resultados perniciosos para los ciudadanos, y sobre todo fomenta la autocensura como método idóneo de control. Como decía en una reciente entrevista el gran sociólogo Manuel Castells, "Internet es una plataforma libre y muy difícil de controlar. Pero los usos de la libertad no dependen de Internet".
La semana pasada Google amenazó con marcharse de China. La razón es un presunto incidente de espionaje industrial, supuestamente perpetrado por el propio gobierno chino para conocer las estratagemas de los activistas locales, empeñados en defender los derechos humanos. ¡Qué manía! Convendrán conmigo en que, desde luego, el espionaje ya no es lo que era. Los gusanos, troyanos y backdoors no pueden competir con los personajes de las novelas de Graham Greene. Se ha perdido el estilo hasta para espiar. ¿Puede un gusano vestirse de gabardina o alabear su sombrero de fieltro?
Es difícil tener una opinión propia sobre si el ultimátum de Google representa una maniobra de marketing perfecta, enmascarada de defensa de los derechos humanos, o una cruzada valiente en pos de la transparencia. Ejemplos de empresas que han desarrollado maniobras de distracción para alcanzar metas ocultas para la opinión pública tenemos a miles. Pero Google no es precisamente una empresa cualquiera, aunque tenga accionistas como todas y tenga que rendir cuentas ante ellos. No es habitual que una empresa que cotiza en bolsa trate de incomodar a un Gobierno. El tiempo nos dirá si se trata de otra patraña mercantilista o de un gesto de valentía y responsabilidad.
Como dijo el propio Greene "La humanidad avanza gracias no solo a los potentes empujones de sus grandes hombres, sino también a los modestos impulsos de cada hombre responsable." Que los activistas chinos son hombres responsables está muy claro, que Google termine por ser un gran hombre tendrá todavía que demostrarlo.
Ricardo Tavío Gallo
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 6:33 p. m. under China,empresa,Google,opinión,periodismo
Cómo evitar Avatar
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Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 12 de enero de 2010. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
La película de James Cameron se sitúa entre las más taquilleras de la historia mientras se aviva el debate sobre su calidad artística.
Si alguna vez atraviesan un puente de Ávila con un hatajo de descerebrados y un puñado de cuerdas, jamás cedan a la tentación de arrojarse al vacío desde su arco mayor, so pretexto de probar nuevas sensaciones. Les aseguro que las consecuencias de esa memez llamada puenting son irreparables, entre ellas el vértigo que van a sufrir de por vida.
Tras este consejo inútil les confieso que la película Avatar consiguió darme vértigo. Las secuencias de profundidad visual gracias a la tecnología 3D son intimidatorias, vale, pero ¿qué hay del vértigo emocional? Me pregunto ¿qué sucede con las actuaciones, con los personajes, con el guión…? Y la respuesta es un apabullante silencio porque no sucede nada que no hayan visto ya en cualquier historia del osito Teddy, con quien por cierto debo empezar a familiarizarme. Lo que me lleva a cuestionarme si la tecnología es una excusa apta para contar una historia o debe haber algo más. Desde luego para venderla ha sido suficiente.
A mí me prometieron que esta película sería la siguiente evolución del cine, equiparable al salto del cine mudo al cine sonoro, o del cine en blanco y negro al cine en color. No porque inventara la tecnología estereoscópica que provoca la ilusión de las tres dimensiones, que ya existía, sino porque iba a ser la primera película en emplear dicha tecnología de forma estimulante para el espectador. Y sí, Avatar es un espectáculo visual hercúleo, pero nada más. Mi impresión es que Avatar será a la historia del cine lo que la república de Val Verde a la geografía americana: ornamental, ficticia y prescindible.
James Cameron ha alcanzado dos inciertas metas que nadie había conseguido hasta ahora: por un lado convertirse en el director más taquillero de la historia, arrastrando a millones de personas al cine para ver sus películas. Por otro dejarme helado en una butaca con unas gafas sucias y usadas en el hocico. Supongo que tengo problemas con los éxitos de masas.
Y lo peor de todo es que el autoproclamado rey del mundo ya empieza a anunciar que habrá una segunda parte. Donde hay negocio está claro que segundas partes fueron buenas. Espero que en mayo Tim Burton nos deje de piedra con su también tresdesiana adaptación de Alicia en el país de las maravillas, y le quite las ganas y las gafas a Cameron.
Entre las cientos de citas que se atribuyen a Oscar Wilde una de mis favoritas es la que reza "la mejor forma de deshacerse de una tentación es ceder ante ella". Si no lo han hecho ya, cedan a la tentación, vayan a ver Avatar. Y nada más salir, olvídenla o tírense de un puente.
Ricardo Tavío Gallo
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 6:43 p. m. under 3D,avatar,Cine,opinión,periodismo
Una nostalgia por venir

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 5 de enero de 2010. Con cierto retraso aprovecho ahora para colgar esta entrada en el blog. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Una nostalgia por venir
Los libros electrónicos empiezan a perfilarse como una alternativa seria que puede amenazar la ancestral primacía del libro de papel. Modernidad y romanticismo se enfrentan
Como lector usted debería esperar una buena historia en este artículo. Como escritor accidental yo debería procurársela, en cualquier formato y a cualquier precio. No sé si lo lograré, ni si cabe en este espacio, pero lo voy a intentar. Si hay algo que los humanos entendemos bien son las historias, escritas, orales, visuales... Pero para contarlas bien hace falta pericia y, qué narices, algo de arrogancia. Para contar bien una historia hace falta ser Bob Dylan o tener la osadía de impostarle.
Estamos en el 2020 y usted está en una casa con una biblioteca virtual de más de ciento seis mil millones de artículos, referencias y documentos al alcance de su dedo. Recuerda una frase grotesca que alguien le espetó anoche, por ejemplo, qué bueno está el vino Chianti. Y dice en alto ¡Chianti dijo, el muy imbécil!. Como por arte de magia surgen en su dispositivo cientos de artículos que le descubren la región de Chianti, el vino de Chianti, el movimiento slow de la Toscana, el Paglio de Siena, el Duomo de Florencia y cien novelas humanistas recomendadas por una legión de lectores semejantes y efímeros, como usted. Y un folclorista para variar.
Sin embargo usted está de resaca, obvia las sugerencias, y se decanta por un zumo de naranja y biodramina. Aun así decide que merece la pena leer, por casualidad, a Italo Calvino. Lo descubre con un golpe de clic desinteresado y torpe. Y ello le lleva al Anábasis de Jenofonte, a Aníbal cruzando los Alpes en elefante; lo que le conecta con los clásicos de la literatura universal y algo de vitamina C para recuperarse de sus excesos.
Volvamos al 2010 y al día de hoy. Si lee usted este artículo en su edición impresa es posible que esté en una cafetería pendiente de los malditos detalles que le restan por comprar. Alguien a su lado con cara de pánfilo está leyendo en la prensa que estas navidades, una de las mayores tiendas de libros del mundo, Amazon, ha vendido por primera vez más libros electrónicos que libros de papel. Se siente amenazado porque empieza a prever cierta nostalgia por el color y olor de las páginas de sus libros, por las dedicatorias íntimas y por la relación erótica que sostuvo o sostiene con algunos libros prohibidos.
Si bien la añoranza por soportes como los discos, las cintas de vídeo, los videojuegos en cartucho… puede resultar legítima a primera vista, no deja de ser estéril con algo de perspectiva. Nadie, salvo algunos nostálgicos recalcitrantes, se acuerda ya de cómo narices funcionaba su tocadiscos, ni su Betamax ni su Commodore 64. Ni falta que le hace.
El libro, ese compendio de páginas con el que a todo el mundo le gusta decorar su casa, es una tecnología que no había evolucionado hasta ahora porque ha cumplido su función a la perfección durante siglos. Intentar parar con evocaciones románticas la llegada del libro electrónico es igual que intentar parar al ejército de Aníbal: inútil.
Como cantó Sabina: "No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió". La diferencia está en que el libro electrónico ya ha sucedido, está aquí, y ya no hay vuelta de hoja. Electrónica o de papel. Ni los libreros ni los editores españoles parecen haberse dado cuenta de ello. Y llorarán como Dylan, me temo: La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento.
Pesadilla antes de reyes

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 29 de diciembre de 2009. Con cierto retraso aprovecho ahora para colgar esta entrada en el blog. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Pesadilla antes de reyes
La tecnología se nos presenta en navidad como un elemento más de la sociedad de consumo. Los agoreros hacen cábalas para predecir las tendencias del próximo año.
Si somos capaces de abstraernos de los aparentes buenos deseos, de la decoración infame de las calles y de los Papá Noel cutres con traje de fieltro y barba de pelusilla ¿qué nos queda? Consumo a punta de pistola, en un contexto económico muy desfavorable, y villancicos cuyas letras apenas recordamos. Inténtelo. Tras la segunda estrofa del hacia belén va una burra, todo el mundo empieza a tararear un absurdo y mimético ronroneo de difícil salida honrosa.
¿Han hecho ya su lista de regalos para estos reyes? No hay ninguna duda de que la tecnología se ha convertido en un elemento más de consumo que los pajes de sus Majestades deben de considerar. Lo que las multinacionales del sector se han encargado de convertir, gracias a inversiones millonarias en publicidad y cierto mal gusto de sus creativos, en preferencias clave de muchas personas a la hora de regalar o de recibir regalos. Teléfonos móviles, tarjetas de memoria, impresoras, reproductores mp3, ordenadores portátiles, agendas electrónicas, consolas de videojuegos… forman parte del catálogo de referencias obligadas del buen consumista.
Pero hay quien piensa ya en qué consumiremos el año que viene. Algunas consultoras especializadas, con un descaro en ocasiones rayano en la desfachatez y convenientemente financiadas por las multinacionales, hacen sus previsiones de tendencias para el próximo año. Pero además de esas consultoras, también analistas y bloggers sin intereses comerciales concretos, independientes y con conocimientos tecnológicos avanzados, se atreven con las conjeturas.
Si confiamos en ellas, y siguiendo a la psicóloga y blogger Dolors Reig, parece que el año que viene contemplaremos el surgimiento de más aplicaciones y servicios para el Internet móvil, mientras Apple y Google se frotan las manos, al multiplicar el número de desarrolladores que trabajan sobre sus plataformas. Cada vez se revela más interesante el acceso a la Web en países del tercer mundo a través de teléfonos móviles, en muchos casos como único acceso fiable a la información y la cultura.
Asistiremos -o no- a la consolidación de la computación en la nube, de Google Wave, del 3D, de los libros electrónicos... La creciente importancia de la identidad digital en las redes sociales, el desarrollo de la realidad aumentada y de la Web semántica, la convergencia de medios (por ejemplo entre la TV e Internet), la creación de redes wifi abiertas (a pesar de la oposición permanente de las empresas de telecomunicaciones), la experiencia del usuario… se nos presentan como prioridades tecnológicas de primer orden.
Así que el año que viene por estas fechas, salvo cataclismo natural de última hora o el nuevo descenso del Mesías a la tierra, saldremos a comprar lo que hoy nos dicen que el año que viene será tendencia.
Me despido en este último artículo del año deseándoles un muy feliz 2010, y con una frase del blogger Alfonso Alcántara, Yoriento: “El espíritu navideño está en Twitter todo el año: Colaborar, compartir y conversar”. Aplíquense el cuento.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 7:08 p. m. under opinión,periodismo,Tecnología,tendencias
Gatos Muertos

Este artículo fue publicado en la edición impresa y digital de La Opinión de Tenerife el 22 de diciembre de 2009. Con cierto retraso aprovecho ahora para colgar esta entrada en el blog. La imagen que la ilustra es de Óscar González, Nino.
Gatos Muertos
El lenguaje es una tecnología que nos ha permitido evolucionar como especie hasta llegar a ser lo que somos. ¿Cómo nos afectará el que las máquinas entiendan nuestro lenguaje natural?
En Canarias, tras los intercambios comerciales con otras culturas, hemos hecho nuestras expresiones adaptadas de otras lenguas como fonil, queque, alongar, choni, bisne, cachanchán, papas chinegua y autodate…En toda España utilizamos la expresión “La curiosidad mató al gato” para advertir que alguien indaga en un asunto peligroso o que no es de su incumbencia, proponiendo la cautela como buena consejera. Se trata de un refrán del siglo XVI, de origen inglés que utilizamos de forma común y que hemos asumido como propio en nuestra cultura. Sabemos también que sin esa curiosidad, sin perseguir lo imposible, los seres humanos no habríamos avanzado un solo paso. La tecnología nos define como especie, nos ha permitido evolucionar e involucionar, puede también que nos aniquile, pero es inherente a nosotros como humanos.
La evolución de cualquier lenguaje, y el castellano no es una excepción, pasa por la incorporación más o menos afortunada de palabras y expresiones extranjeras a nuestra lengua. Las nuevas tecnologías han permitido que las barreras lingüísticas, antaño férreas y ligadas al concepto territorial de nación, se hayan convertido en porosas paredes por las que importamos y exportamos formas de expresarnos con espontaneidad. Algunos identifican este fenómeno con un cataclismo de la identidad cultural, otros lo asumen con naturalidad y todos sin excepción nos vemos influidos por él. Ya en 1965 Umberto Eco se hizo eco de estas posturas en su obra “Apocalípticos e integrados”.
¿Podemos pensar en algo más natural que el lenguaje? Es más, ¿podemos pensar sin lenguaje? El viejo debate entre lo natural y lo artificial pierde su sentido cuando nos reconocemos como seres comunicadores, cuya naturaleza es indisoluble de la actividad de transmitir mensajes con un código común.
Ahora utilizamos sin pudor expresiones como resetear, embeber, escanear, chequear…Incluimos tecnicismos, neologismos, anglicismos…a nuestras formas de comunicación con soltura y desparpajo. Evolucionamos continuamente el lenguaje, una tecnología compleja y primaria, que nos ha permitido distinguirnos de los animales. Ochenta y nueve años después, la RAE acaba de renovar la gramática española. Esta institución, como dice Pérez Reverte, aparece cada equis años para recoger la ropa de nuestro lenguaje, y poner orden sin poder imponerlo.
Kevin Kelly -KK para los amigos- respetado como uno de los pensadores más relevantes de nuestro tiempo, afirma que no podemos vivir como especie sin tecnología. Y añade que extendemos la vida a través de la tecnología, nuestros genes evolucionan más rápido gracias a ella. Por inclusión, también del lenguaje. Puede Usted ser o no partidario de esta visión, puede o no ser usuario de las nuevas tecnologías. Pero le van a afectar le gusté o no. Nos definimos entorno a lo que usamos, pero también en base a lo que no usamos.
Queda muy poco para que en este mundo menguante, llegue a nuestras vidas la Web semántica, llamada también 3.0, en la que las máquinas entenderán el lenguaje natural de los hombres. Tal vez ese hallazgo nos convierta en otra cosa, más o menos humana, buscando salvarse en el cosmos. Si la curiosidad mató al gato, tal vez debamos añadir pronto que también salvó al hombre.
Nota de actualización: La Fundéu BBVA (institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo colaborar con el buen uso del idioma español, especialmente en los medios de comunicación, cuya influencia en el desarrollo de nuestra lengua es cada vez mayor) ha publicado este artículo en su web. Para verlo haz clic aquí
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 7:01 p. m. under lenguaje,opinión,periodismo,web3.0
Ilustre Ilustrador

Hoy (15/12/2009) se publica mi tercer artículo en La Opinión de Tenerife titulado Ilustre Ilustrador.
Para leerlo puedes hacer click aquí o seguir leyendo esta entrada:
Ilustre Ilustrador
Leer cuentos infantiles y disfrutar de sus ilustraciones puede causar efectos irreversibles en la mente de un niño. Efectos que sin duda conviene provocar.
RICARDO TAVÍO Hoy tengo el placer de presentarles a un artista. Les invito a que se disfruten de la imagen que acompaña a este texto. Es de un diseñador con una imaginación desbordante llamado Óscar González, Nino, y tengo el orgullo tanto de ser su amigo como de que haya aceptado ilustrar este artículo semanal, así que prepárense para deleitar imágenes que jamás han visto.
Hechas las presentaciones les diré que entre las cientos de cosas que debo agradecerle a mi madre, y ya es hora de hacerlo público, está el que de niño tuviera el tesón de regalarme cada semana un libro infantil, que se suponía debían despertar en mí cierta pasión por la lectura. Mi entusiasmo por las aficiones intermitentes tal vez hallan malogrado su objetivo, pero celebro con ternura que procurara abrirme las puertas a la imaginación, a través de las ilustraciones y de los cuentos. No oculto que de esto último, todavía hoy, me gustaría vivir.
Para contar historias y para diseñar en los tiempos que corren hace falta mucho valor, al menos el mismo que para tirarse a un pestilente canal de Rotterdam en pleno día. Spike Jonze, cineasta que ha tenido el ímpetu de firmar algunas películas interesantes y arriesgadas, si eso es posible en Holywood, (Como ser John Malkovich o El ladrón de orquídeas) está a punto de estrenar en España su última obra titulada "Donde viven los monstruos". En una reciente entrevista confesaba que el filme está basado en un cuento que le leían sus padres cuando era niño. Hemos compartido esa inmensa suerte.
Con toda seguridad no me habría fijado en la noticia de este estreno salvo por el leve detalle de que, con algo de fortuna, dentro de unos meses seremos padres. Y por aquello de continuar las tradiciones , supongo que en cierta medida eso es la educación, me he propuesto escribirle un cuento al nasciturus, que espero Óscar acepte también ilustrar. Así que me he dedicado a recordar, en la medida que mi maltrecha memoria me lo permite, algunos de aquellos cuentos que mi santa madre se obstinó en regalarme. En particular recuerdo uno con mucha nitidez, La aventura formidable del hombrecillo indomable, cuyo texto e ilustraciones eran obra de Hans Traxler. El libro trata un encadenamiento de sucesos absurdos circulares que sospecho han tenido una influencia decisiva en mi forma de ver el mundo.
Seguramente más que los manuales de derecho canónico.
No sé si el bueno de Hans habrá logrado vivir de su imaginación, pero desde luego espero que Óscar lo consiga. Mientras tanto, y como soñar de momento es gratis –hasta que algún listo lo patente-, se ha embarcado en un proyecto llamado Puticlub Visual junto a un buen puñado de diseñadores. Hartos de ver reprimido su talento por clientes y jefes grises, sin la más mínima idea de imagen o atisbo de creatividad, se han confabulado para autoeditar una revista en la que Celebrar su libertad creativa con todo el mundo de forma gratuita. Les recomiendo que la traten de conseguir en papel o verla en la Web porque no tienen desperdicio ni el contenido ni los motivos.
Sr. Jonze, un paseo por nuestras islas le habría dejado claro que los monstruos, algunos, están aquí. Y uno de ellos es Óscar. Bienvenido a Arráyate un bit, tu sección.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 4:54 p. m. under Arte,Cultura,opinión,periodismo
Tabla rasa: por una cultura insostenible

Hoy se publica mi segundo artículo en La Opinión de Tenerife titulado Tabla rasa: por una cultura insostenible
Para leerlo puedes hacer click aquí o seguir leyendo esta entrada:
Tabla rasa: por una cultura insostenible
Miles de ciudadanos han respondido a través de la red al anteproyecto de Ley de Economía Sostenible con una contundencia sin precedentes. Están en juego varios derechos fundamentales que el actual texto podría vulnerar
RICARDO TAVÍO Soy un entusiasta de evitar las reuniones profesionales innecesarias, a pesar de la inconveniente manía nacional de celebrar juntas, asambleas, congresos y tertulias a toda costa. Y en los casos en los que es indiscutible y necesaria, una hora de duración me parece más que suficiente. Dicho esto también es de justicia recordar que no soy alcalde, diputado, ministro ni ocupo cargo similar alguno. Mis decisiones no afectan a cientos de personas, aunque bien pensado no afectan ni al gato que no tengo, ni a la paloma que definitivamente estaba muerta. Pero con todo, creo que si en mi mano estuviera tomar decisiones que afectan a los derechos fundamentales de los ciudadanos, y convocara a los interlocutores de turno a una reunión, ¿qué menos que una hora de intercambio de ideas?
El pasado jueves la ministra de Cultura, González Sinde, tras el revuelo mayúsculo formado por la presentación del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, no se digno a reunirse más que media hora con un conjunto de interlocutores espontáneos de miles de ciudadanos, a los que además había convocado ella misma la tarde anterior, imagino que como quien invita a una merienda a sus amigos y les pide que traigan té y pastas. Miles de ciudadanos, periodistas, profesionales, creadores... que se organizaron y apoyaron un manifiesto a través de blogs, redes sociales, emails… en un solo día, estaban representados accidentalmente en esa mesa con un ¡objetivo común!, lo que en este país es un acontecimiento a la altura de un Alcoyano-Alcorcón. Lo que salva a la ministra es que tenía una excusa perfecta: inaugurar un museo, algo más a la altura de su cargo que pisotear libertades.
En el fondo creo que coincido con la actitud de la Señora ministra. El problema somos nosotros. Nos hemos empecinado en tener claro que saltarse las garantías que otorga el estado de derecho para cerrar una web, a favor de una siniestra comisión independiente a la que otorga facultades jurisdiccionales, sancionatorias, y de inspección es vulnerar nuestros derechos fundamentales. Nuestra testarudez merece que nos limiten la red como en China o en Cuba, no cabe duda.
Me pregunto si cuando la ministra convoca a la Coalición de Creadores (lobby que incluye a sociedades como SGAE, EGEDA, Promusicae…) a una merienda-cena les pide que traigan pastas o solamente borradores de ley que les permitan saltarse la función jurisdiccional que cumplen los tribunales. Y además, ¿Qué manteles utilizarán en esas mesas? ¿Los tejerá Teddy Bautista? ¿Cuánto durarán sus reuniones? ¿Se levantará la ministra, cuando no está de acuerdo con algo diciendo: Sebastián, mi bastón y mi sombrero, pero esto es una ley?
Personalmente no quiero una cultura ni sostenida ni sostenible. Aunque si tuviera que elegir sospecho que el criterio determinante sería el número de sostenidos y el tamaño de los sostenes. De momento abogo por una cultura insostenible, que haga colapsar el sistema y nos obligue a volver a empezar.
Como dijo Blas de Otero: Pasa. La sangre, pasa. Boca arriba./ Como los muertos. Como todo. Pasa. / (Aquí el poeta, blanco, sin saliva,/ Se vio perdido. Muerto. Y tabla rasa.)
Pues eso, ojalá esté cerca el momento de hacer tabla rasa, y tras las guerras de poder y la sangre vertida, la imaginación y el talento de los nativos digitales arrastren a la rancia oligarquía de las industrias culturales, ancladas en un concepto decimonónico de propiedad intelectual.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 12:48 p. m. under Cultura,Derecho,Ley de Economía Sostenible,manifiesto,opinión,periodismo
El pirata de su hijo: primer artículo de una nueva sección en el periódico La Opinión

Hoy comienzo gracias a mi íntimo amigo Mu y a Eric Canino, una colaboración con el periódico La Opinión de Tenerife. Mi primer artículo titulado El pirata de su hijo ya está disponible en la edición impresa y en la edición digital.
¿Qué les parece? Espero sus comentarios para abrir un debate. También puedes leer el artículo aquí:
El pirata de su hijo
El mundo de la cultura viene sufriendo desde hace años una revolución imparable en todos los ámbitos de creación y en su industria asociada, debido a la caracterización de buena parte de las obras culturales como obras digitales. Cualquier reflexión en torno a este fenómeno y sus impredecibles consecuencias pasa necesariamente por el análisis de sus efectos en el futuro, es decir, sobre nuestros hijos.
RICARDO TAVÍO Estimado lector, comenzaré esta -espero- fructuosa relación con una pregunta: el hecho de que su hijo sea un pirata ¿le preocupa, le afecta o le llena de orgullo? Quiero ponerle en esta tesitura para que empecemos a conocernos silenciosamente. Diría usted que el acceso de sus hijos a la cultura universal, a través de la lenta banda ancha española, ¿es fructífero, es un delito o debe ser pagado?
Cuando Gustave Courbet pintó El origen del mundo corría el año 1855 y montó un pollo de muy Señor mío para la puritana sociedad de entonces. Los comisarios de diversas épocas lo censuraron hasta 1988, año en que se expuso por primera vez al gran público en Nueva York.
Cuando Billy Wilder dirigió Uno, dos, tres en plena guerra fría, poco imaginaba que una de sus películas más valoradas iba a encontrarse con serios problemas de distribución en el siglo XXI. Yo mismo, llevo más de dos años tratando de verla hasta esta noche en que he decidido poner fin a tal desgracia. Y no gracias a ninguna cadena de televisión pública ni privada, sino usando redes de intercambio de archivos P2P -peer to peer-, que por cierto y le pese a quien le pese, siguen siendo legales en nuestro país como reiteradamente demuestran los tribunales de justicia.
Cuando Leonard Cohen adaptó a Lorca escribiendo Take this Waltz, allá por el año 1988, no sospechaba que la religión budista iba a alejarle de los escenarios durante años, y mucho menos que iba a volver a ellos gracias a una gran estafa de su representante. Desde luego yo nunca imaginé que le vería en directo hasta hace dos meses (ni a Ray Loriga en la cola para recoger las entradas).
A estas alturas usted se preguntará ¿Qué pueden tener en común Courbet , Wilder y Cohen ? Aparte de que todos han sido o son creadores de prestigio y justamente reconocidos por sus propuestas artísticas, coinciden en otra similitud simple pero muy sutil. Todos han producido obras que gracias a la tecnología somos capaces de reducir a ceros y unos, y por tanto de reproducir fácilmente. Pero lo más importante es que a pesar de los censores, las distribuidoras y los representantes esas obras están accesibles a sus hijos gracias a Internet y a los usuarios que comparten sus contenidos. Y si quiere nos seguimos engañando pero las medidas tecnológicas para proteger dichas obras son insuficientes y probablemente innecesarias. El mundo que nos espera remunerará a sus artistas por sus actuaciones en vivo, por la experiencia del espectador, por la emoción causada... y no más por los soportes de sus obras. Esto ya es evidente en la música, cercano en la literatura (conferencias, recitales) y experimental en el cine (3D).
Es posible que su hijo considere que el Anime japonés está por encima de la pintura realista, que los guiones de Wilder no le llegan a la altura de los zapatos a los argumentos de videojuegos como Fallout3, y que algunos DJ´s de Deep House pueden competir en sensibilidad con Leonard Cohen. Pero eso es harina de otro costal. Lo cierto es que mientras nosotros discutimos, afortunadamente sus hijos leen, escuchan, ven y se emocionan con obras producidas y compartidas libremente o no. Yo le insto a que comparta este artículo libremente con quien crea oportuno. Incluso con su hijo.
La Noria de Neverland, artículo de Alberto Palenzuela en La Opinión de Tenerife
Ahí va el artículo de mi amigo Mu (Alberto Palenzuela) publicado hoy en la edición escrita de La Opinión de Tenerife, en su columna Cría Cuervos, sección de Cultura y Espectáculos. No voy a resumirlo porque merece la pena leerlo de cabo a rabo, sólo diré que trata sobre Michael Jackson y la concepción occidental de la desgracia.
Felicidades por el artículo Mu, cuanta clarividencia en tus palabras, como de costumbre:)
Por cierto que el mismo periódico publica también hoy otro artículo sobre el mismo tema, que asegura "Hasta 10.000 dólares es el precio que han alcanzado en Internet unos supuestos pases para asistir a la misa". En fin.
Soy uno de los más de seis mil setecientos millones de seres humanos que parasitan el planeta Tierra. Casi nada. De todos ellos, solo una cuarta parte tenemos la suerte de vivir en el primer mundo, que es como la suite de un hotel egoísta con vistas a un vertedero. Me queda muy abajo el umbral de la pobreza, relativamente lejos el índice de paro, y procuro malgastar mi sueldo en cosas que nunca voy a necesitar. En el salón de mi casa siempre me acompañan 42 pulgadas de televisión de plasma; en mi país, al hecho de freír a un tipo en un silla eléctrica, no se le considera una forma de defender las libertades civiles; y nunca moriré de hambre, de disentería o cruzando el Atlántico en un cayuco.
La felicidad, estimado lector, en términos generales, es tan ambigua como lo son los criterios para clasificarla pero, dado el panorama actual, lo que es evidente es que en este insultante circo llamado Mundo, unos payasos se lo pueden montar mejor que otros. Sería incapaz, por ejemplo, de explicar razonablemente bien a un somalí que viva en un campo de refugiados lo que es la anorexia, o el porqué de pillarte una baja por estrés laboral. De ahí se infiere que me vea igualmente incapaz de imaginarme lo que pensará el mismo somalí si intentara explicarle por qué los titulares de la prensa internacional sobre a la muerte de Michael Jackson apuntan a que la estrella fue un niño con problemas que nunca fue del todo feliz…
¿Qué cómo se puede tener problemas con un patrimonio de 1.500 millones de dólares? Pues muy simple: se tienen cuando esos problemas venden más que todos tus éxitos juntos, cuando tu público es millones de caníbales aburridos de la vida como yo y, sobre todo, cuando mientras pasa todo esto prefieres perder el tiempo haciendo el idiota jugando con mascarillas de lentejuelas, absurdas burbujas aislantes, pantones dérmicos y bisturíes oportunistas.
Creo que la vida consiste en una secuencia de desengaños: empiezas con los reyes magos y terminas con Dios y, entre tanto impostor, te das cuenta de que el mayor de todos ellos eres tú mismo. Pero, si hasta entonces aún sigues pensando que Walt Disney está congelado, esperando a levantarse algún día como Lázaro, puedes perder tu vida, aunque sea la mejor del mundo, dando vueltas en la puta noria de Neverland.
posted by Napi_Di_Loop, El lobo bueno on 1:23 p. m. under alberto palenzuela,michael jackson,opinión,periodismo
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